El Sol, desde nuestra perspectiva, se mueve durante el año por el cielo.
En Verano (hemisferio sur), durante el Solsticio del 21 de Diciembre, alcanza su máxima inclinación hacia el sur, luego durante los Equinoccios, 21 de Marzo y 21 de Septiembre, llega al centro, logrando que el día y la noche sean de igual duración, y durante el Solsticio de Invierno, el 21 de Junio, el sol alcanza su máxima lejanía hacia el norte, haciendo nuestros días más cortos y las noches más largas. Estos ciclos naturales rigen la cantidad de luz y oscuridad que entra a nuestro cuerpo, mente y espíritu. Son esenciales para el entendimiento de nuestra psique y de nuestro comportamiento como seres humanos.
Últimamente, más y más gente ha comprendido que es necesario integrar este ciclo básico a la vida de la civilización, como lo hacían nuestros antepasados. Al comprender que entrando al Otoño cada vez tenemos menos luz y vivimos más la noche, somos capaces de entender que está dentro de lo natural la autorreflexión, el silencio, el retraimiento, el adormecimiento de muchas de nuestras capacidades. En invierno somos más retraídos, más reflexivos y meditadores. No podemos forzarnos a mantener los mismos ritmos del verano, donde hay mucha mayor cantidad de energía solar, por lo tanto, más movimiento y actividad.
Para los ancestros, gentes originarias de estas tierras australes, el Solsticio de Invierno contiene una valiosa información que nos ayudará mucho a conectarnos con los ciclos del sol y de la tierra, quienes nos traen salud, paz y fluidez en la vida.
Para los mapuches el 22 de Junio no es el inicio del invierno como pensamos nosotros, quienes recién estamos comprando estufas y abrigo. El año nuevo Mapuche, el Weitrupantu, “El Retorno del Sol” se celebra este día, pues el Astro Padre ya ha alcanzado su máxima lejanía hacia el norte y desde ese día comienza a retornar, a acercarse y a dar otra vez más luz en su camino hacia el sur. Cuando los mapuches comienzan a celebrar que cada día que viene se hace más largo que la noche, nosotros, perdidos como estamos de lo natural, estamos recién entrando en el Invierno.
En la Aldea llevamos un buen tiempo marcando Equinoccios y Solsticios, además de los puntos intermedios entre ellos, celebrando Temazcales. Con esto realizamos ceremonias de purificación, conexión y renacimiento en cada uno de estos 8 importantísimos momentos. A este Ciclo le hemos llamado “Temazcal de los 8 Soles”. La idea de vivenciar e integrar con una acción concreta estos momentos nos ha llevado a un claro entendimiento de la urgente necesidad de volver a darle la importancia que merecen y asumir que estamos hechos de luz y oscuridad. Quien nos da la luz es nuestro sol y su movimiento por nuestro cielo es nuestra mayor fuente de conocimiento directo sobre quienes somos y cuales son nuestras directrices más básicas.
Bienvenidos a la Conciencia Solar…
Elfa Solar
(Publicado en la Revista M )