Parteras modernas, una alternativa diferente
(reportaje de la Revista Ser Padres)
Tal vez no has considerado dar a luz asistida por una partera. Tal vez no conozcas a fondo de qué se trata todo esto. Tal vez después de leer este artículo cambies de opinión.
Por M. Pineda Asesoras Araceli Gil, partera, Marta Ocampo, PARTERA Y MATRONA , y Guadalupe Larrendeche, partera Y enfermera.
Tal vez no has considerado dar a luz asistida por una partera. Tal vez no conozcas a fondo de qué se trata todo esto. Tal vez después de leer este artículo cambies de opinión.
Por M. Pineda Asesoras Araceli Gil, partera, Marta ocampo, PARTERA Y MATRONA , y guadalupe Larrendeche, partera Y enfermera.
Conforme iba preparando la redacción de este texto, no dejé de lamentar que esta información no la hubiera tenido antes, justo en la época en que tuve a mis hijos.
Y es que, después de conocer a fondo la opción de la partería moderna, con seguridad habría considerado tener a mis bebés en la paz de mi hogar, atendiendo a mis necesidades particulares y bajo el amparo de otra mujer como yo, que además me asistiera con sabiduría, experiencia y calidez en ese momento sublime de mi existencia.
Dar vida es sin duda un acto lleno de magia y profundamente espiritual. Sin embargo, en la actualidad
las mujeres difícilmente podemos experimentarlo de esa manera: la gran mayoría de nosotras parimos
en ambientes hospitalarios fríos e impersonales, bajo miradas desconocidas y apartadas de nuestros seres queridos; sobre una plancha helada, bajo luces deslumbrantes, atontadas por la epidural, atemorizadas por la episiotomía y la cesárea.
En muchas opiniones esta es el precio que se debe pagar a cambio de garantizar el bienestar de la mamá
y el hijo. Sin embargo, esto no tiene que ser así forzosamente. Por fortuna, existe una alternativa capaz de combinar el conocimiento adecuado con un trato humano y respetuoso, para hacer que el parto recupere su verdadera dimensión.
Sanadoras ancestrales Tal vez la primera imagen que se nos viene a la cabeza cuando hablamos
de parteras sea la de una anciana agitando hierbas y esparciendo incienso en torno a una mujer dando a
luz en el piso. Sin embargo, esto es sólo un estereotipo desarrollado por el cine y las teleseries extranjeras.
«La partería es la atención del parto por mujeres que cuentan con experiencia, tradiciones, creencias y
conocimientos, las cuales son compartidas por las población a la que pertenecen y sirven», señala Marta
Ocampo, matrona con 20 años de experiencia, quien se dedica a asisitr partos naturales.
En otros países de Latinoamérica, donde la cultura indígena sigue muy arraigada, la función de las parteras es fundamental y parte integral de la identidad de cada pueblo. En Chile, a raíz del incremento de políticas públicas sobre natalidad, más del 95% de los partos son atendidos en instituciones de salud. 
Pero en las zonas urbanas también existe esta práctica y, paradójicamente, desde hace pocos años la partería está adquiriendo un asombroso dejo de vanguardia, que la está convirtiendo en una opción cada vez más buscada por mujeres que ansían un alumbramiento más humano, en el que ellas y sus hijos sean los verdaderos protagonistas. De hecho, en Holanda, Alemania, Suiza, Japón y Gran Bretaña la partería forma parte de los servicios proporcionados por cada sistema de salud, e incluso es la propia red pública la cual capacita a las parteras, para desempeñar mejor su labor.
Las parteras modernas suelen ser profesionales bastante bien calificadas que han estudiado medicina y
se han entrenado en el ámbito tradicional.
Comprometidas con el cuerpo y el alma de las embarazadas a su cargo, les ofrecen orientación prenatal,
asistencia durante el nacimiento y apoyo durante el posparto, valiéndose tanto de sofisticadas técnicas (como la craneosacral para acomodar al bebé sin dañarlo) como de costumbres ya probadas por generaciones (como los baños de vapor con ciertas hierbas para purificar y desinflamar el organismo después del parto).
- En un estudio aparecido hace un par de años en la prestigiosa publicación científica British Journal, realizado con cinco mil mujeres de Canadá y Estados Unidos que habían sido atendidas por parteras, se definió que:
• En el 90% de los embarazos normales o de bajo riesgo atendidos en casa no se presentó complicación alguna.
• Las episiotomías se redujeron al 2%, a diferencia del casi 100% practicadas en los hospitales.
• El porcentaje de cesáreas también tuvo una baja significativa. Sólo se practicaron un 3% de cesáreas
de emergencia, a diferencia del 19% que suelen ocurrir bajo la atención hospitalaria.
• El 90% de las parturientas se declararon sumamente satisfechas con la experiencia.
• El 83% amamantó a sus hijos sin problemas y durante periodos mayores.
• El costo de los gastos se redujo entre 30 y 40%
Seguridad, alegría y amor
««El bebé, al nacer en este ambiente de casa, protegido y tan amoroso, rodeado del afecto de sus padres, calentito se pone sobre el vientre de su madre, y no se separan en ningún momento, salvo para la higiene del cordón. La madre amamanta enseguida, por lo que se produce de inmediato el equilibrio
hormonal y el proceso de apego». cuenta Marta Ocampo.
El plus de una comadrona (del francés «mujer sabia») es que puede agregar a los conocimientos ancestrales, algún diplomado o certificación médica, el que se complementa a la perfección con su conocimiento sobre los tiempos y leyes de la naturaleza. Sabe cuándo actuar y cuándo esperar. Es testigo y medio; se coloca en el umbral.
«La partería aborda una visión humanista e integral de la salud, el cuerpo como un todo, un gran sistema
interconectado también con el alma y las emociones. La autonomía, la autodeterminación y la identidad
son claves; cada mujer es un mundo, todos los partos y nacimientos son únicos. La madre recibe a su hijo en este momento sagrado sin ninguna intervención médica, lo besa, lo toca y le da la bienvenida en el momento del alumbramiento», asegura también la partera Araceli Gil.
Cómo elegir a una partera
• En Chile no se entregan certificados de “parteras”, pero puedes encontrar enfermeras o matronas de profesión, que han dedicado su vida a acompañar el nacimiento de cientos de niños.
• Es importante constatar qué otros estudios y reconocimientos tiene la candidata que escogiste: homeopatía, técnica craneosacral, psicoprofilaxis, enfermería obstétrica, salud reproductiva, etc. Entre más herramientas tenga es mejor. La entrevista personal es muy importante.
• Hay que conocer su experiencia y personalidad, definir si es una persona con la que se está a gusto y en la que se puede confiar. ¿Es cálida, abierta, segura de sí; tiene suficiente tiempo para dedicarlo a cada una de las mujeres que atiende; ha explicado satisfactoriamente cómo serán sus servicios?
• Las referencias de otras mujeres atendidas por ella son muy importantes. No temas pedirle que te dé al menos cinco.
•¿Tiene un equipo médico que la apoye? ¿Qué pasaría si se presenta una emergencia?
El bebé, al nacer en este ambiente de casa, protegido y tan amoroso, rodeado del afecto de sus padres, calentito se pone sobre el vientre de su madre, y no se separan en ningún momento, salvo para la higiene del cordón. La madre amamanta enseguida, por lo que se produce de inmediato el equilibrio
hormonal y el proceso de apego». cuenta Marta Ocampo.
El plus de una comadrona (del francés «mujer sabia») es que puede agregar a los conocimientos ancestrales, algún diplomado o certificación médica, el que se complementa a la perfección con su conocimiento sobre los tiempos y leyes de la naturaleza. Sabe cuándo actuar y cuándo esperar. Es testigo y medio; se coloca en el umbral.
«La partería aborda una visión humanista e integral de la salud, el cuerpo como un todo, un gran sistema
interconectado también con el alma y las emociones. La autonomía, la autodeterminación y la identidad
son claves; cada mujer es un mundo, todos los partos y nacimientos son únicos. La madre recibe a su hijo en este momento sagrado sin ninguna intervención médica, lo besa, lo toca y le da la bienvenida en el momento del alumbramiento», asegura también la partera Araceli Gil.
Cómo elegir a una partera
• En Chile no se entregan certificados de “parteras”, pero puedes encontrar enfermeras o matronas de profesión, que han dedicado su vida a acompañar el nacimiento de cientos de niños.
• Es importante constatar qué otros estudios y reconocimientos tiene la candidata que escogiste: homeopatía, técnica craneosacral, psicoprofilaxis, enfermería obstétrica, salud reproductiva, etc. Entre más herramientas tenga es mejor. La entrevista personal es muy importante.
• Hay que conocer su experiencia y personalidad, definir si es una persona con la que se está a gusto y en la que se puede confiar. ¿Es cálida, abierta, segura de sí; tiene suficiente tiempo para dedicarlo a cada una de las mujeres que atiende; ha explicado satisfactoriamente cómo serán sus servicios?
• Las referencias de otras mujeres atendidas por ella son muy importantes. No temas pedirle que te dé al menos cinco.
•¿Tiene un equipo médico que la apoye? ¿Qué pasaría si se presenta una emergencia?

En un hospital, el parto es tratado clínicamente.
En casa o en un centro de partos, este evento se vuelve íntimo, bello y tan indescriptible como hacer el
amor. Otras ventajas sobre la hospitalización es que la mujer que va a dar a luz no tiene restringida su movilidad (fundamental durante el proceso; bailar o andar a gatas puede facilitar el mismo).
Puede elegir la posición que más le acomode (ya se sabe que el parto vertical es una postura mucho más conveniente que la horizontal). Tiene la libertad de escoger quién la va a acompañar (la presencia de la pareja o la madre tiene un efecto terapéutico impresionante para aliviar el dolor).
Decisión personal
Una partera profesional también está preparada para reconocer a tiempo la presencia de alguna eventual complicación que requiera hospitalización. Sin embargo, en los embarazos normales o de bajo riesgo el porcentaje de urgencias es significativamente bajo, así como la necesidad de cesáreas y episiotomías (ver primer recuadro) cuando es atendido por comadronas.
En nuestro país, las parteras profesionales no son muchas, especialmente porque en las ciudades se privilegia la seguridad que brindan las instituciones médicas, y muchas mujeres postergan sus deseos debido a la presión de su familia, sus parejas y la sociedad a ponerse en manos de hospitales y grandes clínicas.
Esto es sin duda una cuestión cultural. Estamos acostumbrados a ponernos incuestionablemente bajo la
tutela de los médicos, y en definitiva esto no está mal siempre y cuando lo hayamos decidido así con base en la información y el conocimiento de las alternativas.
Mayra Navarrete tomó su decisión. Después de analizarlo con su marido, decidió que pariría en su
casa, apoyada por una partera. La seleccionó cuidadosamente y, cuando llegó el gran día, se sentía segura y apoyada por la preparación que había recibido de Ana María, su partera.
A su departamento llegaron su abuela, madre y hermanas. «Durante el trabajo de parto me acompañaron con anécdotas y chistes. Me mimaron y confortaron mientras Ana María
se ocupaba de facilitarlo todo. Como no hubo inducción y todo se dio naturalmente, las contracciones fueron bastante soportables gracias a sus indicaciones y consejos. En el momento del alumbramiento, Arturo se colocó detrás de mí. Juntos recibimos a nuestra hija y le dimos la bienvenida a este mundo con un pequeño ritual en el que encendimos una vela y la llenamos de bendiciones. Fue algo hermoso y lleno de paz. Pienso que esa experiencia tan maravillosa difícilmente se hubiera podido llevar a cabo sin la intervención de Ana María».
Sesiones de Preparación y Seminarios de Parto Natural: www.partosnaturales.org
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